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ESCUELA LAICA DE CÓRDOBA

LA PROFUNDIDAD DE UNA FOTO

Hay en el Parque de las Ciencias de Granada una sala con un gran espejo. Te miras en él y tu imagen se multiplica casi hasta el infinito, haciéndose cada vez más pequeña. La foto que se despliega en el ordenador ante mis ojos tiene también mucha hondura. Pero al contrario que la del museo,  refleja un mensaje múltiple que crece por momentos, sumergiéndonos en una especie de espiral de incoherencia ética.

Se publicó hace unos días en un diario cordobés y en un blog. Es una típica instantánea de Semana Santa, con dos personas  ocupando el primer plano. Están vestidas con arreglo a la solemnidad exigida por el lugar que ocupan en el desfile. Ambas sonríen y portan un báculo cofrade en la mano, con una cruz plateada. Al fondo,  dos edificios de la barriada de las Palmeras. Hay también nazarenos/as y gente sencilla, que espera la llegada de un paso. Sería éticamente plana, si no fuera porque...

Casi con seguridad,  una de estas personas no es creyente. Quizás la otra sí lo sea. Mantengamos la hipótesis más probable. En este caso, su participación en el desfile procesional es, en principio, chocante. Para muchos/as, no tiene trascendencia. Para algunos/as, entre las que me encuentro, es un signo de hipocresía y un insulto a los sentimientos religiosos más profundos (no a los míos). Con su presencia, la procesión se convierte en un carnaval postrero; en una actividad festiva más. Pero, ¡ay! No es sólo eso...

Ambas son dos concejales/as que "actúan" (sobreactúan, diría yo) representando a la corporación municipal de Córdoba, lo cual no es otra cosa que  un flagrante atentado contra la aconfesionalidad del Estado y de nuestras instituciones. Pero, ¡qué más da! Se trata de un principio constitucional pisoteado tantas veces y en tantas ocasiones, que no nos sorprende: Funerales de Estado, religión en las escuelas, crucifijos en las tomas de posesión, etc. Pero, si sólo fuera por esta minucia repetida...

Quizás las dos interpreten un himno escrito por la gran compositora municipal (hoy gestionando la obra pública andaluza),  para ganar la calle y las urnas. Tal vez alguien purgue, además, pecados del pasado. En este caso, su sonrisa no es sino la expresión distorsionada del dolor por el cilicio impuesto para apaciguar los ánimos del gremio cofrade, ofendido en otras circunstancias. Pero me temo que hay algo más en esta foto...

Casi en la profundidad de la misma se divisan unas siglas que han perdido el norte por un puñado de... votos. O de "garbanzos" caídos del cielo de la banca. Podría ser una batalla diseñada desde los despachos para contrarrestar el lazo blanco en nuestras calles, sembradas de pasiones antiabortistas anunciadas. Parecen decirnos, a los atónitos espectadores/as: "Aquí estamos, de procesión y sin lazo, como tiene que ser." Veo también en la foto a un partido al que se le llena la boca de laicismo, pero que no lo practica y que, a juzgar por ésta y otras fotografías, se le atraganta. Una izquierda claudicante... Pero, ¡qué lástima! La espiral no ha terminado aún.

No veo sólo unas siglas. Veo una sociedad que produce líderes que piensan una cosa y llevan a cabo otras, por puro pragmatismo. Ocurre con la religiosidad. Pero también con la industria armamentista, el urbanismo insostenible, la pobreza, la inmigración, etc. "Sufrimos" una democracia en la que la rectitud y la coherencia no son virtudes civiles. Que guarda en sus armarios los ideales  y valores, mientras saca al ruedo político los intereses más rastreros. Una sociedad en la que se dibujan sin pudor las contradicciones del sistema y las máscaras de sus políticos/as. Como en la foto. O, más recientemente, con  el reciente viaje sin retorno de la reina de la transmutación ideológica a Sevilla. Y no pasa nada.

HS

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2 comentarios

manolo -

soys patéticos. Sólo sabéis ir contra algo, no aportáis nada, si acaso algo de resentemiento que no se ha curado con el tiempo y la caridad que habéis recibido

Leopoldo -

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